miércoles, 23 de febrero de 2011

Cascada de Nonaya (Salas)


El pasado día 19 de febrero del 2011 fuimos invitados un grupo de amigos a pasar el fin de semana a la casa que tiene Guti en Cangas de Narcea, más concretamente en Corias, pero para aprovechar el día me pidieron que organizara una ruta fácil y sencilla ya que tanto Guti como su mujer Eva no están de hacer nada de monte. Así que me se ocurrió que podíamos hacer la ruta de la cascada de Nonaya, una ruta corta que no se tarda más de dos horas en hacerla ida y vuelta, es aconsejable incluso para hacerla con niños ya que es toda en llano y no tiene ninguna dificultad. Yo esta ruta nunca la había realizado pero cuando el año pasado hice el Camino Primitivo de Santiago en la etapa que sale de Salas y termina en Tineo se pasa justo por el desvío que se dirige hacia dicha cascada y fue cuando me di cuenta de lo sencilla que era y la apunté para futuras rutas.
A las diez de la mañana quedamos todos en Salas para desayunar y ver como estaba el día ya que toda la semana anterior había diluviado, gran suerte la nuestra ya que nos acompaño el sol durante toda la jornada.
Iniciamos el recorrido desde la misma plaza de la Campa al lado de la Colegiata del Santa María la Mayor (s. XVI) y el palacio de Valdés de Salas (s. XVI), justo donde termina el empedrado de la Plaza de la Campa se encuentra el panel de inicio de la etapa del Camino de Santiago Salas-Tineo y que es el camino que tenemos que seguir.
Después de que nos saludaran todos los perros con sus fuertes ladridos ya en las últimas casas de Salas ya podemos observar el río Nonaya que nos acompañará durante gran parte del camino. Al poco encontramos la fuente del Paín reformada en el año 1992 para el Camino de Santiago, después de esta fuente nos encontramos con unos antiguos cargaderos de la mina de caolín y un pequeño curtidero de pieles totalmente abandonado, la senda gana ahora altura sobre el río que queda cada vez más encajonado en el valle

Comienzo de la ruta en el bonito pueblo de Salas.



Primer tramo de la ruta nada más salir de Salas.




Pasando justo por debajo de la futura autovía hacia Tineo.


El paseo ya que esta ruta no se le puede llamar de otra manera se hace agradable caminado todo el tiempo por un pequeño bosque de ribera, en el que predominan en gran cantidad los alisios, robles, fresnos y avellanos. Continuamos el camino cruzando por un puente de caliza, con estructura de arco de medio punto que salva el paso hacia la sierra de Bodenaya, lugar de nacimiento del río Nonaya, seguimos poco a poco disfrutando del paisaje y con mucho menos barro del esperado para llegar a otro puente de similares características,justo al principio de este puente encontramos una desviación bien indicada hacia la derecha que nos conduce al río, abandonando así el Camino de Santiago, tras recorrer no más de 250 metros de suave descenso se alcanza la poca conocida cascada de Nonaya Después de la gran semana de lluvia que habíamos tenido daba gusto ver la cantidad de agua que traía. Dicha cascada no es que sea muy grande pero en épocas como estas de grandes lluvias da gusto contemplar el gran caudal de agua que trae.
Después de hacernos un montón de fotos y las típicas bromas de me empujas te empujo solo nos queda dar la vuelta por el mismo camino y regresar tranquilamente a la villa de Salas.
Pablo Lara.

Tiempo de la ruta: 2 horas (ida y vuelta)
Dificultad: Ninguna, estupenda para hacer no niños y tomar luego un buen vermú en Salas.

El antiguo cargadero de la mina.




Bajo el impresionante puente de Carcabón.




El río Nonaya poco antes de llegar a la cascada.










Bares-Tienda

Como la ruta de la cascada de Nonaya la terminamos muy pronto decidimos hacer otra ruta pero esta en coche, que no es otra que la de ir parando en alguno de los bares-tienda (una de mis grandes debilidades) que encontramos por el camino hacia Cangas de Narcea, tampoco es que hallamos parado en todos ya que por esta zona son todavía bastante abundantes aunque como en toda Asturias cada vez menos.
En el primer bar-tienda que paramos fue en Casa el Coxu, camino de Tineo, donde Toni que me reconoció nada más verme de la brasa que le di al pobre hombre cuando pasé por aquí caminado hacia Santiago de Compostela, nos recibió a todos con la amabilidad de siempre tanto por parte de él como por parte de su encantadora mujer, el buen hombre allí nos puso unos claretes bien frescos y estuvimos charrando un buen rato con ellos, Toni nos contó el porqué del nombre del bar El Coxu, y era porqué su padre había nacido con una pierna más corta que otra y como en todos los pueblos de Asturias de aquella eran muy aficionados a los motes y por eso le quedo el mote del Coxu para siempre. También nos contó con un poco de pena en su cara de que en cuanto el deje el bar dentro de pocos años, cerrara como tantos otros bares-tienda de Asturias ya que su hijo no se quiere hacer con el negocio porque ya no da ni un duru, palabras textuales del bueno de Toni, que pena.



El buen amigo y amable Toni, dueño del Bar-tienda El Coxu, que hay en Bodenaya en dirección a Tineo.

Proseguimos nuestra ruta y después de una corta visita a Tineo seguimos nuestro camino con dirección al embalse de La Florida, donde hay otro magnífico bar-tienda llamado Casa Enrique, justo enfrente de dicho embalse, este pequeño pero guapo bar-tienda es todo un pequeño museo de moscas, anzuelos y de antiguos artilugios de pesca, donde todavía guisan en cocina de carbón, se puede ver perfectamente desde el bar, de estas si que quedan pocas cocinas, nosotros tomamos unos embutidos de la casa estupendos antes de seguir nuestro camino hacia Cangas de Narcea.
Y el último local de esta pequeña ruta de bares-tienda fue justo en Corias donde en señor Guti tiene la casa en la pernoztamos, un pequeño y más bien feo bar-tienda justo enfrente del monasterio de Corias, pero con unos dueños de gran amabilidad que nos sirvieron unos buenos cafés con un estupendo orujo blanco de la zona.



El magnífico Bar-tienda casa Enrique, justo en frente del pantano de La Florida, no dejar de probar sus magníficos embutidos de la casa.





Tomando un magnífico orujo casero en el Bar-tienda de Corias, justo en frente del monasterio de mismo nombre que en breve pasará a ser parador nacional, así que supongo que poca vida le quedará también a este pequeño Bar-tienda.



Restaurante El Blanco (Cangas de Narcea)
Un sitio donde se disfruta como un enano en cada mordisco.

Pepe Ron es un guisandero imaginativo a orillas del Narcea, con ganas de agradar al cliente.


Con el famoso y gran cocinero Pepe Ron, y con su hermano Enrique Ron jefe de sala.

¿Quieren disfrutar de uno de los mejores restaurantes de Asturias? Pues corran a El Blanco en Cangas de Narcea, pero antes de correr hacia Cangas no se olviden de reservar por teléfono porque si no es totalmente imposible comer o cenar en esta magnífica casa ya que el local es pequeño y su comedor no dispone de más de cuatro mesas.
Quítense el miedo a la modernidad mal entendida con el gran oficio que tiene el amigo Pepe Ron, que hornea todos los días, para marcar su territorio dentro de la cocina asturiana, y bien marcado ya que estuvo trabajando hace años al lado de grandes cocineros entre ellos Nacho Manzano. Luego esta la gran Engracia Linde, precursora y alma mater de esta casa, lo de Engracia es la cocina tradicional bien entendida ósea sin prisas y en cocina de carbón, hay muy pocos sitios ya en Asturias donde se cocine en estas autenticas cocinas de aldea que le dan un sabor especial a la comida y nos recuerdas otros tiempos, el virrey al horno que yo me zampe fue uno de esos grandes recuerdos a la cocina tradicional de antes, todo un manjar.


Y por supuesto el tercero de la saga de esta gran familia es Enrique Ron , jefe de sala, un tipo amable que dedica energía y esfuerzo en complacer al cliente como se merece y creo que hay poca gente que tanto entienda de Gin Tonic, que fue el postre que pedimos todos (somos de poco dulce, preferimos un buen digestivo después de cenar), el amigo Enrique nos puso sobre la mesa unas de sus diez ginebras favoritas, barias clases de tónicas y hielos aromatizados personalmente por el, todo un lujado que nunca había visto, nos hizo disfrutar a todos de unos combinados que nada tenían que envidiar al Hemingway bar de Paris.

En conclusión si alguna vez os acercáis por Cangas de Narcea no dejéis de pasar por El Blanco no os arrepentiréis os lo aseguro

El impresionante pincho de nombre Doble Imperial de perdiz con verduras, todo comestible aunque no lo parezca, con el que participo este año en el IV Certamen de pinchos de Asturias y del que fueron ganadores el año pasado.





Dos de sus impresionantes platos con los que nos sorprendieron en la cena en esta magnífica casa.

2 comentarios:

CARLOS dijo...

Buena pinta tiene la comida, tomo nota, precioso reportaje, una pena lo de los bares-tienda, no dan para mantenerlos abiertos con tantos impuestos, que pena. Saludos.

Cienfuegos dijo...

Me apunto esa ruta hacia la cascada de Nonaya, que no conocía, para hacerla con la cría. Buena entrada complementada con esas apuntes sobre tres bares tienda. Siempre es información agradecida, más aún con la última reseña de la entrada. Ese restaurante ya está apuntado y bien apuntado para futuras visitas.
Un saludo