
Otra vez nos juntamos un montón de amigos con ganas de caminar, el día elegido fue el sábado 12 de marzo del 2011 para ir a hacer la bonita ruta de Pendones-Vega Baxu, en esta ocasión batimos nuestro record de participación ya que éramos 11 amigos los que nos juntamos para disfrutar de un día de monte y como no de una buena pitanza.
Se trata ésta de una ruta de fácil andadura y corta distancia muy apropiada para aquellos que no dispongan de un día completo. El itinerario discurre en la mayor parte de su trazado siguiendo el valle del Ríu Corralín, afluente del Pendones, desde la localidad del mismo nombre hasta la majada de Vega Baxu
Habíamos quedado en reunirnos todos a las diez de la mañana en la cafetería La Plaza en Campo Caso pero el señor Paco y yo, que somos mas madrugadores, hacia las nueve y media ya estábamos tomando un cafetín en dicha cafetería, poco a poco fue llegando la gente y después de desayunar a eso de las diez y media de la mañana arrancamos hacia el pueblo de Pendones, punto de inicio de nuestra ruta de hoy.
Dejamos los coches en el buen aparcamiento que hay en el pueblo y cogemos el camino hormigonado que desciende al río, toda la ruta está perfectamente indicada, cruzamos el río y continuamos por la pista que da servicio a las últimas casas del pueblo, hasta alcanzar la collada por la que se accede al valle del Corralín, muy cerca ya de las cabañas bien cuidadas de Gasgasa.
En pronunciada subida al principio desde Gasgasa se prosigue el paseo entre hayas centenarias. A la derecha se divisan durante un corto tramo espléndidas vistas del curso del Nalón y las alturas del Cordal de Fuentes. El itinerario discurre así a través de las majadas de Fallaza y la Texera, cerca de esta última se encuentra el arranque del sendero por el que habitualmente se realiza la ascensión al Cordal de Ponga y el Picu Tiatordos y que estaba totalmente tapado por la niebla.


Comenzando la ruta.



El paisaje durante todo el camino hasta llegar a braña Vaxu es esplendido.

Un caballín recién nacido que encontramos por el camino.
Algo más allá de La Texera, la ascensión se hace más pronunciada y el grupo se va dividiendo y estirando como casi siempre ocurre en todas las subidas, la pista penetra en las frondosidades del hayedo donde el perro de Paco, Sil, se nos escapo detrás del rastro un corzo.
Al poco la pista vuelve a llanear y encontramos a un gran grupo de vacas plantadas en mitad del camino, con mucha precaución y pidiéndoles permiso pasamos tranquilamente entre ellas ya que ni se inmutaron ante nuestra presencia.
Y sin casi darnos cuenta y en tranquila caminata en esta última parte final de la ruta llegamos a la majada de Vega Baxu, amplia campera en la que es habitual hallar rebaños de venados pastando aunque no fue nuestro caso.
Esta majada es verdaderamente espléndida con un grupo de cabañas bien cuidadas y tapada en parte por la nieve después de la última invernada que tuvimos, con una temperatura algo más baja que en el pueblo nos ponemos a resguardo del fresco en una de ellas y como siempre el amigo Rafa se puso a partir chorizos y cecina para hacer un pequeño vermú antes de dar la vuelta, también hay que decir que el buen vino de la bota corría de mi parte, pues bueno después del pincho mañanero que nos metimos en esta preciosa majada y de hacernos la foto de grupo, con un poco de prisa nos disponemos a dar la vuelta hacia el pueblo por miedo a que nos cogiera el agua, ya que el cielo cada vez estaba mas oscuro, con suerte pudimos regresar a Pendones por el mismo camino sin que nos cayera ni una gota de agua.
Pablo Lara.
Itinerario: Pendones - La Gasgasa - Fallaza - La Texera - Vega Baxu
Dificultad: Ninguna
Distancia: 13 km (ida y vuelta)
Duración: 3 h 45 min (ida y vuelta)
Calorías: 2.560


La preciosa braña Vaxu.



Rafa como siempre deleitándonos con el vermú, el día que nos falte echaremos mucho de menos sus chorizos sus quesos y sus cecinas.



El grupo al completo.

Ya de regreso una vista del bonito pueblo de Pendones.
Bar-Tienda Casa Maruja (La Marea, Piloña)

Si alguna vez me preguntara algún “foriatu” donde podría degustar verdadera comida guisandera asturiana no lo dudaría ni un momento y los mandaría a este autentico bar-tienda donde guisan que es un verdadero primor.
En Casa Maruja se conserva la esencia de la cocina tradicional asturiana, a pocos kilómetros de Infiesto por una sinuosa carretera uno puede recrearse en esos guisos de la infancia hechos por la madre o por la abuela, este estupendo bar-tienda es uno de mis favoritos para darme un merecido banquete después de un día estupendo de monte.
Después de terminar la bonita ruta de montaña que hicimos el sábado y como era pronto nos dirigimos hacia Bezanes a ahogar nuestra sed en el bar la Bolera donde siempre que podemos hacemos nuestra parada de rigor, una vez repuesto fuerzas con una fría y fresca birra cogemos los coches y nos disponemos a subir la Collada de Arnicio, yo no le había comentado a nadie ni donde íbamos a comer ni por la carretera que tendríamos que ir, cuando en Campo Caso cogemos la desviación hacia la Collada de Arnicio por una carretera estrecha y llena de curvas en continuo ascenso y totalmente levantado el asfalto ya que esta en obras, a los diez minutos ya me suena la primera llamada en el móvil, -por donde coño nos metes para ir a comer, como si no hubiera sitios más cerca para una comida, -este era el amigo Rafa protestando, a los veinte minutos otra llamada pero ya ni se lo cogí por que no me atrevía, la verdad que la carretera es horrible y encima sin asfalto y sorteando los baches ya os lo podéis imaginar, pero por fin a mano derecha aparece como en un oasis nuestro ansiado bar-tienda.
Aparcamos como buena mente podemos cada uno ya que no dispone de aparcamiento y enseguida nos sale a recibir la famosa Maruja.
Maruja como siempre, arreglada pintada y con un mandil limpio e impoluto que da gusto mirar para ella, en cuanto te pones a hablar con ella es todo amabilidad y saber estar, poca gente hay tan encantadora detrás de una barra.
Después de tomar unos culetes de sidra en la terraza para quitar el mareo entramos en el pequeño y acogedor comedor que nos lo había reservado entero para nosotros, mientras la gente se sentaba aprovecho para hacer unas fotos al magnifico y súper limpio y ordenado bar-tienda y hablar un poco con Maruja y con Nuria, una chica de lo más agradable y simpática que nos atendió a las mil maravillas en todo momento.
Y empieza el festival de comida, arrancamos con una fabada que era pura manteca y con un regusto picante que le daba el compango algo fuera de serie, proseguimos con unos callos de un nivel inigualable, por la otra banda la amiga Nuria ponía unas bandejas de picadillo casero con tortos insuperables, al rato aparecieron bandejas de jabalí y cordero de una suavidad en la carne que poca gente le sabe dar ese punto, detrás insuperables pimientos rellenos de carne, yo no levanté mucho la vista para hablar con los otros comensales pues beber, comer y soñar como te pasa cuando visitas esta casa no se da todos los días.
Y ahora sí, los famosos postres de Maruja, tarta de avellana, su famosísimo arroz con leche y su insuperable e inconfundible tiramisú, aunque como me comentó ella misma se le había estropeado la batidora y no le montó la nata por eso le prometí que no pondría la foto, ahora bien el sabor del tiramisú como siempre cojonudo.
Para finalizar y reventar como hacía mucho tiempo que no paraba por aquí, unos cinco años, pues nos puso unos frisuelos recién hechos con chocolate que casi nos mandan al otro bario porque no reventamos todos de milagro.
Bueno pues después de los cafés y chupitos y un copazo que me invitó la buena de Maruja de un coñac añejo que tenía encima de una antigua repisa que era una autentica maravilla (no penséis mal, yo no conducía), cual fue nuestra sorpresa cuando nos vimos todos invitados por la buena de Begoña ya que era su cumpleaños, felicidades Begoña.
No dejéis de visitar esta autentica casa de guisanderas para festejar una buena jornada de monte, o incluso la vida, porque este sitio lo merece

Nuria que nos trato como a reyes, en la barra del bar-tienda Casa Maruja.


El magnífico bar-tienda de Casa Maruja, limpieza y orden en cada rincón de la casa.

El comedor que nos tenía reservado la buena y amable Maruja.





Mucho pero mucho tiempo hacía que no comíamos a este nivel de calidad en una casa de Guisanderas, gracias Maruja.

Al fondo Begoña, a la cual hay que agradecerle que nos haya invitado por su cumpleaños a esta suculenta e inolvidable comida, gracias Bego y prometo no decir los años que cumples je,je,je…..

Maruja, Nuria y yo.
Bar-tienda Vegarrionda (Piloña)





Después de comer y ya de vuelta con dirección hacia Infiesto no podíamos dejar pasar la oportunidad de conocer uno de los bares-tienda mejor conservado y mas autentico de Asturias, el bar que regenta Maribel con la ayuda de su hija en Vegarrionda.
Este es otro de esos bares-tienda que te hace viajar en el tiempo volviendo a la época de la Asturias más profunda, incluso el suelo de madera rechina cuando entras en este mausoleo de los bares-tienda.
Le pregunto a Maribel si me deja hacer unas fotos y con gran amabilidad dice que pase detrás de la barra y que dispare las fotos que quiera que no hay ningún problema, todo amabilidad y simpática Maribel, después de tomar el café estuvimos charrando un buen rato sobre el libro que comento más adelante, donde me cuenta que la perrina que sale en una de las mejores fotos del libro es la perra de ellos (ver foto), así que si podéis no dejéis de visitar este bar-tienda de los que ya quedan muy pocos en Asturias y que Maribel con su gran amabilidad os dejara hacer alguna foto sin ningún problema.

Esta es la famosa perrina Deissy que sale en una de las mejores fotos que hay en todo el libro dedicado a los bares-tienda que me regalaron llamado "Bares-tienda en Asturias" y que es una verdadera joya de libro, si podéis echarle un vistazo que es magnífico.

Maribel dueña de uno de los mas bonitos bares-tienda que hay en Asturias, mujer encantadora que nos estuvo contando un poco la historia de este magnífico establecimiento, todo un museo viviente.

«Bares -tienda en Asturias»
Este magnífico libro que me regalaron hace unos años es una verdadera joya con una calidad en las fotografías impresionante.
Se trata de un libro singular que nos permite viajar por toda la región, ya que al final del libro nos trae un mapa de donde están situados todos los bares-tienda que quedan abiertos en Asturias, el texto nos explica la gran importancia social que tuvieron hace décadas estos establecimientos y es que los bares-tienda actuaban como lugar de encuentro, de información y, también, de esparcimiento.
Escrito por David Fernández Moro con fotografías de Arnaud Späni, no sólo cuenta la historia, las características o la situación de los casi trescientos bares-tienda que aún quedan en Asturias, sino que es fundamentalmente reivindicativo.
Magnífico libro que a todo el que le guste este tema tan asturiano y tan nuestro le recomiendo desde aquí